El 5G no ha llegado de manera casual. De hecho a esta tecnología hay que sumarle el 3G, la cual, intentó acercar internet a todos los dispositivos móvil y, por supuesto, la 4G, mucho más fluida que la anterior.

Aunque el cambio pueda parecer  mínimo, hay que decir que no es así. Se trata de un paso gigante a partir del cual se pretende tener unas comunicaciones de una velocidad y una estabilidad muy alta en todos y cada uno de los dispositivos móviles a nivel mundial.

Barcelona, como ciudad pionera

En este contexto, y teniendo en cuenta que Barcelona destaca por su compromiso con la tecnología, hay que decir que no es de extrañar que quiera ser una de las primeras ciudades en abordar este asunto de una manera global.

Por todo ello la capital catalana se está situando en cabeza para liderar el desarrollo de esta tecnología a través de una iniciativa denominada como 5G Barcelona. No en vano, en palabras del director de 5G del Mobile World Congress Barcelona, Eduard Martín, la intención no es otra que lograr que la ciudad se consolide como una de las referencias del 5G.

Un acuerdo complejo y con muchas implicaciones

Esta alianza se ha llevado a cabo mediante lo que denominan como una sinergia público-privada. Tal es así que actualmente están tomando parte en ella MWCapital, el propio Ayuntamiento de Barcelona, la Generalitat de Catalunya, un organismo docente de referencia como es el caso de la Universitat Politècnica de Catalunya, el Centre Tecnològic de Telecomunicacions de Catalunya (CTTC), la fundación i2CAT, y Atos, entre otras organizaciones.

Todo esto se está diseñando no sólo para que Barcelona sea una de las ciudades en las que el 5G se despliegue de manera masiva. Los actores implicados quieren ir un poco más allá. Se trata de que los nuevos servicios que se vayan incorporando, se instalen en Barcelona en primer lugar y se consoliden en dicho territorio.

A partir de ahí, se quiere ofrecer también una vertiente que giraría no tanto en el desarrollo sino también en la innovación. Y es que consideran que una vez que Barcelona sea un referente, no hay motivos para llevarse nuevos desarrollos a otras ciudades de Europa y del mundo.

Un proyecto con una base ya construida

Esto es una realidad. Como ya hemos comentado, Barcelona ya cuenta de por sí con una gran tradición en lo que a innovación y emprendimiento se refiere. Sin embargo, si observamos su historia podemos decir que Barcelona es algo más.

Fue sede de los Juegos Olímpicos en el año 1992, anualmente acoge algunos congresos tecnológicos de gran relevancia como es el caso del MWC y, además, en ella podemos encontrar un distrito especializado en materia tecnológica como el 22@. Unos puntos a su favor que los representantes principales de esta alianza han valorado y que la convierten en una posible ciudad inteligente.

Un punto de encuentro a nivel internacional

Este es otro de los aspectos que se quiere potenciar con esta alianza que se va a llevar a cabo en la ciudad condal. El objetivo no es solo consolidar la tecnología 5G. Lo importante es que se da a conocer al resto del mundo y esto se ligará a una sucesión de eventos, congresos y ponencias que pondrán a Barcelona en el centro de todo el panorama tecnológico internacional.

Antes de terminar no hay que perder la oportunidad de hablar de las implicaciones que puede tener esto para la ciudad catalana. Si tenemos en cuenta que para el 2025 se prevé que el Internet de las cosas sea una realidad, es decir, que cientos de millones de dispositivos móviles estén conectados a la red de redes enviando y recibiendo información, es lógico pensar que Barcelona tendrá mucho terreno ganado en todo lo que tiene que ver con las inversiones. Unas inversiones que  serán destinadas a continuar con uno de los proyectos más ambiciosos dentro del I+D de la geografía española. Ahora solo queda ver la acogida que este proyecto va a tener y la implicación de nuevos estamentos gubernamentales y empresas. Porque el 5G ha llegado para quedarse como la tecnología más vanguardista que vamos a tener en el planeta en los próximos años. Así que ya sabéis, es muy probable que en poco tiempo Barcelona sea una de la pocas ciudades inteligentes.